Publicado por Fenris en Literatura
El Último Portador del Anillo
Hace más de 15 años, el biólogo y paleontólogo ruso Kirill Yeskov trató de solucionar algunos problemas geológicos en la Tierra Media, el mundo de fantasía creado por Tolkien, el lugar donde ocurre El Señor de los Anillos.
Una cosa lleva a la otra, y a Yeskov le fue asaltando una pregunta siniestra, una para la que, aparentemente, nadie se había atrevido a dar respuesta. La pregunta era la siguiente: ¿Por qué luchaban los orcos para Sauron?
Como debe de ser en todo buen ruso, Yeskov no tuvo miedo del inmenso trabajo que tenía por delante y se puso manos a la obra a investigar cada uno de los hechos ocurridos en la trilogía original, buscando interpretarlos desde el punto de vista de los perdedores. Y descubrió cosas muy interesantes.
Para empezar, que no eran sólo los orcos quienes estaban del lado del Señor Oscuro, sino toda una coalición de razas, entre ellas varias etnias de humanos. De hecho, el ejército de Sauron era la única fuerza multicultural y multirracial de la Tierra Media (aparte de la Comunidad del Anillo). Haciendo números, las tropas de Sauron eran mucho más numerosas que las que defendían “el mundo libre”.
Y como explicación para esta inaudita unión de razas, a esta hermandad, (muy a diferencia de los así llamados “pueblos libres”, a los que sudores y sangre les costó tan solo ponerse de acuerdo en qué puñetas hacer con el anillo) se nos dice que sólo querían arrasar el mundo por el mero placer de hacerlo, que es casi como decirnos que no tenían ningún motivo.
¿O tal vez sí que lo tenían?
Porque, ¿Y si “El Señor de Los Anillos” fuese una obra manipulada, una elaborada mentira escrita por y para los vencedores de una guerra donde no hubieron tantos blancos ni tantos grises como se nos pretende hacer creer? ¿Y si los malos no eran tan malvados? ¿Y si el verdadero motivo de la guerra fuese otro, una verdad que se nos ha intentado esconder a toda costa?
Esa es la premisa de “El último portador del anillo” (The last ringbearer), la novela que Kirill Yeskov escribió con el resultado de sus investigaciones personales. En ella, se nos cuenta la historia desde el otro punto de vista, desde el punto de vista de los perdedores.
Unos pueblos que, aunque violentos en sus medios (no tenían otro método para conseguir lo que querían), sólo pretendían escapar de la desolada tierra de Mordor, un sitio donde (lo vemos en la película) no se puede cultivar nada, donde nada crece, y donde un volcán escupe fuego y oscurece el cielo. Para ellos el tipo gigante que agitaba una maza no era un demonio. Era su libertador.
El libro ha sido publicado en España con el título “El Último Anillo”, editorial Alamut. Quizá es el momento de soltar unos cuartos y comprárselo, ¿no?
Corre también una edición por internet, traducida al inglés por un amable internauta, que ha sido revisada por el propio Yekov y cuenta con su bendición (puede encontrarse en la fuente).
El mensaje está muy claro: Mientras no seamos capaces de entender por qué alguien como Sauron es capaz de reunir un ejército entre los desheredados de la tierra, estaremos condenados a luchar esa guerra una y otra vez. Una y otra vez.
Hasta que nuestro planeta se haga trizas.
Fuente:
http://ymarkov.livejournal.com/270570.html
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