jun 18, 2011

Publicado por en Reflexiones

Personalmente

En esta ocasión, intentaré abrir una vez más mis propios pensamientos, rebosantes de polvo como si se tratasen de un libro antiguo que de un solo soplo se puede leer el título. Voy a pasar desde el punto más subjetivo e intrínseco, al punto más objetivo para intentar exprimir de una experiencia propia una filosofía cómplice de nuestra vida diaria.

Inspirándome en estas épocas intensas de nervios y estudios, como se puede definir a la famosa Selectividad, me llegó a la mente la realidad. Una realidad pasada, y por qué no decirlo, también olvidada, pero sobretodo y ante todo, no ha sido desterrada de mi ser.

Hace un año, realicé la Selectividad, deseando sacar una buena nota para poder entrar a la única Universidad que cabía entre mi ceja y mi otra ceja. Ese deseo se realizó, dejando de lado la situación de que algo, en esta colmena de minutos, pudiese fallar. Pero falló. Y mucho.

Me llegué a focalizar tanto en una sola opción, en un solo camino, que en cuanto ves que no lleva a ninguna parte, no sabes qué hacer. Y simplemente, te das contra el muro. Con mucha velocidad.

Recuerdo que hice y deshice todo lo que estuvo a mi alcance. Me pasaba muchos días buscando soluciones casi imposibles, dando viajes a una Oficina donde pudiesen ayudarme. Mis peticiones, mis solicitudes, mis reclamaciones quedaron plasmadas en una hoja de papel, que paseaba siempre conmigo, arriba y abajo. Hasta que, finalmente, a finales de Julio me dieron la respuesta: no aceptaban el cambio, por lo tanto, me quedaba sin estudiar este año. Recuerdo salir de la oficina y pensar: ‘¿Y ahora qué?’. Entrar en el vagón del tren y susurrar: ‘Esto no me puede pasar a mí’. Pues sí, me pasó. Me esperaba por delante el pronóstico de un año sabático. Y me iba obsesionando la idea de quedarme sin hacer nada.

Un año después, me pierdo en los recuerdos con una finísima sonrisa irónica. La realidad de los hechos, la finalidad del tiempo y la incertidumbre del futuro hicieron que mi vida no se desorientase. Y un año después, se mínimamente quién soy.

Desde este punto subjetivo, quiero llegar a confirmar la famosa ley de que ‘nos ahogamos en un vaso de agua’. Cuando suceden hechos, se desarrollan a tanta velocidad, que cualquier obstáculo que se encuentre es suficiente para descarrilar. Y, ¿cuántos problemas hemos tenido que finalmente nos hemos reído de ellos? ¿Cuántas noches obsesionándonos en un tema y al día siguiente no tiene tanto sentido?

Hay que aprender a ralentizar los sucesos, a convivir con los errores y a aprender de ellos. El futuro es algo fortuito, inalcanzable para nuestra razón. Vamos caminando por la vida bajo la idea de que las cosas malas siempre les pasan a los demás… hasta que nos pasan. Y, qué casualidad, no teníamos planeada ninguna alternativa para poder afrontar las circunstancias de los hechos. Estamos adiestrados a ser orgullosos y a renunciar de la autocrítica. A culpar a los demás de nuestros propios errores y como dice el dicho ‘a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro propio’. Gratuitamente hablamos sin procesar que la misma situación nos puede llegar a pasar y no planteamos cómo reaccionaríamos.

Personalmente cometí muchos errores aquél año. Me cegué en un punto, desenfocando todo lo demás; me confié que el camino que elegía era el más correcto sin escuchar a nadie y hasta que por fin, y como era previsible, me estampé.

La gente se sorprende al ver que este año sabático, no contiene la esencia de ese adjetivo. Y mi ser, orgulloso de los sucesos imprevisibles que sucedieron.

Quizás esta situación haya cambiado de forma brusca mi personalidad. Y aunque es un hecho intrínseco, a todos nos puede pasar algo así. Reflexionemos; demos esencia a la razón, y mitifiquemos el orgullo.

Cuando no vemos la luz es porque hay algo que la oculta. Debemos averiguar qué es. Quizás sea el propio dedo índice que tapa el Sol y con el simple hecho de retirarlo, lo encontramos.  Porque siempre, detrás del obstáculo se ve el camino.

 

Imagen cedida por: Alberto López (www.flickr.com/masaltoperonomasclaro)

VN:F [1.9.7_1111]
Puntuacion: 10.0/10 (3 votos)
VN:F [1.9.7_1111]
Rating: +1 (from 1 voto)
Personalmente, 10.0 out of 10 based on 3 ratings
Comparte:
  • Print
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Live
  • Meneame
  • Tumblr
  • Twitter
  • email
  • FriendFeed
  • Bitacoras.com

Artículos Relacionados:

  •   ¿Así que tienes que preparar una clase y aún no sabes cómo hacerlo? Bien, después de lee ...

  • Quizás esta reflexión quede olvidada en el recuerdo,enterrada bajo la metamorfosis de la vida o ...

  • Cómo huimos, acobardados, mirando en toda dirección inexistente para que no vean que nuestra v ...

  • No tengo consciencia de la primera vez que pensé en la muerte. Recuerdo que de pequeña, ya me ...

  • Con esto de que medio país está “revolucionado” e indignado (ya dejé constancia de ello en mi an ...

Responder