Publicado por Noemi en Reflexiones
Saudade
¿Quién decide cómo nombrar lo que sentimos? ¿Quién decide qué son las sensaciones que tenemos? Realmente es imposible simplificar en una palabra lo que pasa por nuestro cuerpo o nuestra mente. ¿Acaso el “dolor” se resume en esas letras?
Si queremos definir o explicar que significa una sensación tan profunda como lo es la “saudade” estamos perdidos. Preguntaremos a diversas personas, que nos afirmaran definiciones contrarias las unas a las otras o recurriremos al diccionario que nos simplificara esa palabra con tecnicismos de diversos sentimientos. ¿Por lo tanto, cómo explicar la “saudade”?
Quizás no sepamos lo que realmente significa con unas simples letras que quedan reflejadas en el papel o en el tiempo, pero sí que es verdad que nos ayudará a hacernos una mínima idea de lo que expresa.
Primero nos centraremos en uno de los temas que mantiene contacto con la saudade: el recuerdo. ¿Qué sería de nosotros sin el recuerdo? La saudade por lo tanto, recurre al recuerdo de las personas cuando lo añoramos. ¿Cuántas veces hemos escuchado una canción, o deleitado unas citas de Bécquer o Pablo Neruda y nos ha venido un flash inmediato a la memoria de una persona, lugar o tiempo simplemente? ¿Quién negaría esta afirmación? Seguramente nadie. Las personas evitamos estirar del hilo suelto y pilar básico de toda nuestra memoria. A veces porque son recuerdos bellos y especiales y no los queremos recordar por esa rabia interior de que quizás nunca se repita. A veces porque son recuerdos malos e indeseables, de personas o hechos vividos que preferimos dejarlos en ese rinconcito de nuestra mente o enterrado bajo las miles de capas de nuestro corazón. La saudade simplemente consiste en tirar de ese hilo. Recordar y experimentar todos esos sentimientos que nos producen unos hechos pasados. Cuando escuchemos una canción o releamos esas citas maravillosas plasmadas en una hoja, cuando recuperemos poco a poco esas promesas perdidas en un punto obviado del espacio o cuando pisemos un lugar pasado, disfrutar del momento. Dejar rienda suelta a la sonrisa que nace entre las comisuras, al brillo que se puntualiza en el centro de unas pupilas negras y espesas.
Una vez hemos dado un paso en el mundo “Saudade” continuamos con otro ingrediente de esta sentimental receta: la soledad. Se perfila en las personas un miedo a la soledad. Miedo impregnado en nuestra actitud que hace que evitemos en todo momento dejar que pasen los segundos sin tener a alguien a nuestro lado que respire al mismo compás que nosotros. Miedo a quedar a la intemperie en un mundo social. Miedo quien sabe a qué, pero miedo.
Quizás dentro de esa monstruosa soledad, exista ese punto optimista. La saudade intenta optimizar la soledad, agregándole un toque de satisfacción y perfilando como una necesidad más en la vida de todo ser humano. Necesitamos, en mayor o menor cantidad, estar solos. Depende de nosotros la forma en que nos lo tomamos. La soledad nos ofrece conocer a un ser que creemos que conocemos con totalidad, pero a veces ni tan siquiera sabemos de sus reales gustos. Ese ser, somos nosotros.
Aunque es admirable el esfuerzo que las personas ponemos en etiquetar todo lo que sentimos, la saudade es la única etiqueta que realmente nadie sabe qué significa, ni que hace ahí. Algo extraño que quizás… quién sabe.
Esta es una de las canciones que más se acercan a definir la sensación de Saudade. Espero que la disfrutéis.
Artículos Relacionados:
Cómo huimos, acobardados, mirando en toda dirección inexistente para que no vean que nuestra v ...
'Y me mira a los ojos, esperando la respuesta. No sé qué contestar. He odiado toda mi vida esa m ...
Si nos paramos un segundo a preguntarnos que es realmente la vida, probablemente no encontremos ...
No tengo consciencia de la primera vez que pensé en la muerte. Recuerdo que de pequeña, ya me ...
SENSACIONES Shhh! Existe. Lo notamos, lo vemos. Se mueve por las paredes de nuestra mente, resb ...




